Enfermedades dentales
La enfermedad periodontal (sarro, gingivitis y periodontitis) es la afección médica más común en perros . La acumulación de placa bacteriana provoca inflamación de encías y, si no se trata, puede progresar hasta pérdida de soporte dental y requerir extracciones. Además, la mala salud oral se asocia con menores defensas generales y reducida longevidad

- Síntomas: Mal aliento (halitosis), encías rojas o sangrantes, sarro visible y dolor al comer. A veces hay babeo excesivo o rechazo del alimento duro.
- Tratamientos: Limpieza dental profesional bajo anestesia para eliminar sarro y placa subgingival. Extracciones dentales de piezas dañadas son frecuentes en periodontitis avanzada. También se tratan infecciones secundarias si las hay.
- Prevención: Cepillado dental diario, juguetes y dietas dentales que reducen placa, y revisiones dentales veterinarias regulares. Mantener los dientes limpios impide el avance de la enfermedad periodontal.
Osteoartritis y problemas musculoesqueléticos
La osteoartritis (artrosis) es muy común en perros de edad avanzada y razas grandes Se caracteriza por degeneración del cartílago articular que provoca dolor crónico, rigidez matutina y cojera. El sobrepeso y la genética (p.ej. displasia de cadera en pastores alemanes, rottweiler, labradores) aumentan el riesgo.
- Síntomas: Letargo, cojera intermitente o persistente, dificultad para levantarse, evitar subir escaleras o saltar. Puede notarse atrofia muscular en patas traseras y rigidez al levantarse.
- Tratamientos: No hay cura, pero se usan antiinflamatorios y analgésicos para el dolor, fisioterapia o hidroterapia, y suplementos articulares. También conviene reducir el peso con dieta y ejercicio moderado. Con manejo adecuado los perros pueden vivir cómodos muchos años.
- Prevención: Mantener el peso ideal (la obesidad acelera el desgaste articular), ejercicio regular pero no excesivo en el crecimiento, y revisiones veterinarias para detectar artrosis temprano.
Alergias y otitis
Las alergias (atópicas o alimentarias) son muy frecuentes en perros y provocan picazón intensa. Suelen manifestarse con eritema e inflamación de la piel, especialmente en orejas, axilas y abdomen. Estas alergias predisponen a infecciones del oído (otitis externa) por bacterias o levaduras.
- Síntomas: Prurito (rascarse o lamerse excesivamente), erupciones cutáneas, orejas calientes o malolientes, ojos llorosos. En otitis: sacudidas de cabeza, dolor al tocar la oreja y secreción auricular.
- Tratamientos: Identificar el alérgeno (pies, polen, etc.) y administrar antihistamínicos, corticoides u otros inmunosupresores según prescripción. Las infecciones de oído requieren limpieza y antimicrobianos tópicos o sistémicos.
- Prevención: Control ambiental (baños frecuentes, limpiar oídos) y evitar alérgenos conocidos. En casos de alergia alimentaria, dietas hipoalergénicas.
Enfermedades infecciosas prevenibles
Los perros requieren vacunas para protegerse de varios virus y bacterias comunes. El programa básico incluye la vacuna DHPP (moquillo [distemper], hepatitis infecciosa canina, parvovirus y parainfluenza) más leptospirosis y rabia. Además, se recomienda la vacuna contra Bordetella (tos de las perreras) e influenza canina en perros de riesgo.

- Enfermedades principales: Moquillo (virus distemper, afecta nariz, pulmones y cerebelo), parvovirus (causa gastroenteritis hemorrágica grave en cachorros) y leptospirosis (bacteria que afecta riñones/hígado).
- Síntomas: Varían según enfermedad, pero incluyen fiebre alta, vómitos, diarrea, letargo, tos, secreción nasal/ocular o ictericia.
- Prevención: Vacunación según calendario, refuerzos periódicos y control riguroso de parásitos. Con estas medidas muchas infecciones graves se evitan.
Parásitos y enfermedades vectoriales
Las infestaciones de parásitos y los agentes transmitidos por vectores son otras causas frecuentes de consulta. Pulgas y garrapatas afectan la calidad de vida del perro y pueden causar dermatitis. Además, las garrapatas transmiten enfermedades graves: por ejemplo, la enfermedad de Lyme (Borrelia) y la ehrlichiosis pueden producir fiebre, anemia y debilidad. En zonas endémicas aparece la leishmaniasis (transmitida por mosca de arena), que causa pérdida de peso, anemia y lesiones cutáneas.
- Síntomas: Cojera o dolor articular (borreliosis), letargo, febrícula recurrente, sangrado anormal, úlceras cutáneas o pérdida de pelo (leishmaniasis).
- Tratamientos: Antiparasitarios tópicos/orales para pulgas y garrapatas. Enfermedades vectoriales requieren antibióticos específicos (doxiciclina para ehrlichia, antimoniales/antivirales para leishmania, etc.).
- Prevención: Uso regular de productos repelentes/insecticidas (pipetas, collares, pastillas) y evitar la exposición en áreas de riesgo. Vacunar (cuando exista vacuna eficaz) y desparasitar rutinariamente.
Problemas más frecuentes en gatos
Enfermedad renal crónica (ERC)
La ERC felina es muy prevalente en gatos adultos mayores (≥7–8 años). Como es incurable, el diagnóstico temprano mejora la calidad de vida. Los signos surgen gradualmente por la disminución de la función renal: polidipsia/poliuria (beben y orinan mucho), pérdida de peso, inapetencia, vómitos y mal aliento. A menudo se detecta al medir creatinina sanguínea elevada y anemia secundaria.
- Síntomas: Sed intensa, micción abundante, adelgazamiento progresivo, apatía y pelaje descuidado. En estadios avanzados pueden aparecer úlceras orales y vómitos frecuentes.
- Tratamientos: No hay cura definitiva; se usa dieta renal baja en proteínas y fósforo, suplementos (p.ej. quelantes de fósforo), controlar la presión arterial y fluidoterapia subcutánea para mejorar hidratación. La meta es retrasar la progresión.
- Prevención y manejo: Revisiones veterinarias regulares con analíticas de sangre/ orina permiten detectar la ERC tempranamente. Evitar tóxicos (liliáceas, medicamentos humanos) y fomentar buena hidratación (fuentes de agua, dieta húmeda) ayuda a proteger los riñones
Enfermedades dentales
Los gatos también sufren gingivitis y periodontitis muy a menudo. La placa bacteriana inflama las encías, causando dolor bucal y mal aliento frecuente. Si progresa a periodontitis, se destruye el soporte dental y aparecen abscesos o extracciones necesarias. Esto además potencia infecciones sistémicas en gatos ancianos.
- Síntomas: Encías rojas, hinchadas o sangrantes; mal aliento intenso; babeo; rechazo de alimento duro. En estomatitis felina avanzada puede haber úlceras en boca.
- Tratamientos: Limpieza dental profesional (anestesia general), extracciones de dientes gravemente afectados y tratamiento de infecciones secundarias.
- Prevención: Cepillado dental diario y revisiones frecuentes. Unos dientes limpios evitan la gingivitis; junto con dietas adecuadas y geles dentales se previene el avance de la enfermedad periodontal.
Virus felinos: FeLV y FIV
La leucemia felina (FeLV) y el virus de la inmunodeficiencia felina (FIV) son retrovirus que afectan el sistema inmune del gato. La FeLV puede cursar sin síntomas al principio, pero predispone a anemia crónica, neoplasias (linfomas) e infecciones recurrentes. El FIV (“SIDA felino”) ataca los glóbulos blancos y deja al gato vulnerable: produce pérdida de peso, fiebre intermitente, ganglios inflamados, anemia, infecciones cutáneas y respiratorias frecuentess. Ambos virus son mortales a largo plazo.

- Síntomas: Déficit inmunitario (e.g. infecciones crónicas de piel, boca o vías respiratorias), letargo, palidez de encías por anemia, pérdida de apetito/peso. A veces linfomas o úlceras bucales (estomatitis) en FIV.
- Tratamiento: No hay cura específica. Se maneja con control veterinario estricto: cuidados generales, buena nutrición e higiene, y tratar cada complicación (antibióticos para infecciones secundarias). El pronóstico es reservado.
- Prevención: Testeo rutinario de gatitos y gatos de riesgo. Se vacuna contra la FeLV según calendarios (junto con refuerzos). Para FIV no existe vacuna en España, por lo que es clave evitar peleas (mantener al gato en interior o sin contacto agresivo, esterilización) y hacer pruebas antes de introducir nuevos gatos.
Enfermedades respiratorias y panleucopenia felina
Las “gripes” felinas son muy habituales, sobre todo en gatitos. El virus de la rinotraqueítis felina (herpesvirus) produce conjuntivitis, estornudos, secreción nasal/ocular, letargo y anorexia. El calicivirus felino ocasiona estornudos, úlceras en boca o encías, secreción nasal ocular purulenta y fiebre. Estos cuadros pueden llevar a neumonía en casos graves.
La panleucopenia felina (moquillo felino) es una enfermedad parvovírica altamente contagiosa en gatitos sin vacunar. Se presenta con fiebre alta, depresión marcada, anorexia, vómitos y diarrea severa, causando deshidratación grave y muerte frecuente.
- Prevención: La vacuna FVRCP (cerrada) es esencial. Protege contra rinotraqueítis, calicivirus y panleucopenia, y debe administrarse a gatitos desde las 6–8 semanas con refuerzos hasta 16–20 semanas. Esto prácticamente elimina estos problemas en gatos vacunados.
Problemas metabólicos
Entre gatos mayores son comunes la diabetes mellitus y el hipertiroidismo. La diabetes felina cursa con polidipsia, poliuria, polifagia y pérdida de peso a pesar del apetito. Se debe a falta de insulina y se trata de por vida con inyecciones de insulina y dieta controlada. En algunos gatos la diabetes puede entrar en remisión con manejo adecuado.
El hipertiroidismo felino ocurre en hasta 1 de cada 10 gatos mayores de 7 años. El tiroides hiperactivo provoca pérdida de peso con apetito incrementado, sed/orina excesivas y vómitos/diarrea frecuentes. También se observa agitación o maullidos nocturnos. El tratamiento se basa en fármacos antitiroideos de por vida, cirugía o yodo radiactivo (estos últimos curan la enfermedad).
Prevención general: Mantener a gatos esterilizados y con dieta equilibrada/ejercicio adecuado reduce riesgos de enfermedades hormonales. Revisiones veterinarias anuales ayudan a detectar trastornos metabólicos temprano.
Fuentes: Información adaptada de manuales veterinarios y publicaciones actualizadas, entre otros. Estos artículos incluyen datos sobre prevalencia, signos clínicos, tratamiento y prevención de cada afección. Cada tema debe complementarse con la guía del veterinario y los calendarios de vacunación locales.
















